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Análisis bacteriológico del agua en edificios: qué mide y por qué es obligatorio
La limpieza del tanque es la mitad del trabajo; la otra mitad es verificar que el agua que sale es apta para consumo. Eso es el análisis bacteriológico: la evidencia de laboratorio que respalda al consorcio.

Qué mide el análisis
El análisis bacteriológico busca indicadores de contaminación en una muestra de agua del tanque: bacterias coliformes totales, Escherichia coli y recuento de bacterias aerobias mesófilas, entre otros parámetros. La presencia de coliformes fecales indica contaminación con riesgo sanitario directo.
La muestra se toma con técnica estéril, se conserva refrigerada y se procesa en laboratorio. El resultado se entrega en un protocolo firmado que integra la documentación del consorcio junto con el certificado de limpieza.
Cuándo hacerlo
Lo habitual y recomendado es tomar la muestra en cada ciclo de limpieza semestral, después de la desinfección y el rellenado del tanque. También conviene analizar el agua ante señales de alerta: agua con olor, color o sabor extraño, o después de reparaciones en tanques y cañerías.
Qué hacer si el resultado da mal
Un resultado no apto exige actuar: repetir la desinfección del tanque, revisar el estado físico (tapas sin cierre hermético, fisuras, flotantes vencidos suelen ser la causa de ingreso de contaminación) y volver a muestrear. Si el problema persiste, hay que investigar la instalación: un tanque limpio con una tapa rota se recontamina en semanas.
Por eso nuestro servicio incluye una revisión del estado general del tanque con informe fotográfico: la limpieza sin diagnóstico es un parche.
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