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Ratas y ratones en edificios: cómo es una desratización profesional

Los roedores en un edificio no son solo un asco: roen cables (riesgo de incendio), contaminan sectores de alimentos y transmiten enfermedades. Y la respuesta refleja — comprar veneno y tirarlo en el sótano — es exactamente lo que no hay que hacer.

Roedor en primer plano

Señales de que hay actividad

Excrementos (los de rata son del tamaño de una aceituna; los de ratón, de un grano de arroz), roeduras en cables, marcos y bolsas de residuos, sendas de grasa a lo largo de zócalos y caños, ruidos nocturnos en entretechos y, en infestaciones avanzadas, olor. En edificios los puntos calientes son sala de residuos, sótanos, cocheras, huecos de ascensor y cualquier obra linda que haya movido suelo.

Por qué el veneno suelto es mala idea

Primero, seguridad: rodenticida al alcance de chicos, mascotas y fauna urbana es un accidente esperando ocurrir. Segundo, eficacia: sin estaciones fijas no se puede medir consumo, o sea que nadie sabe si la población baja o si el veneno se moja y no lo toca nadie. Tercero, responsabilidad: si pasa un accidente con veneno colocado informalmente, el problema es del consorcio.

La desratización profesional usa cebaderas selladas con llave, numeradas y fijadas, con rodenticida en bloque adentro. En cada visita se registra el consumo por estación: eso convierte el 'me parece que hay menos' en datos, y permite declarar el problema controlado con evidencia.

La otra mitad: exclusión

Matar roedores sin cerrar por dónde entran es un abono eterno. La exclusión es sellar accesos: rejillas sin tapa, pasos de cañerías, puertas de sala de residuos con luz abajo, aberturas de sótano. En nuestros relevamientos marcamos los puntos de ingreso con fotos y los cotizamos junto con el plan — porque la mejor cebadera es la que con el tiempo deja de tener consumo.

¿Lo resolvemos por vos?

Desratización con cebaderas selladas, registro de consumo y plan de exclusión. Pedí el relevamiento.

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